miércoles, 20 de junio de 2018

¿Qué nos espera en materia de prevención de enfermedades crónicas no transmisibles en el gobierno del presidente electo Iván Duque? En esta nota de blog planteo una breve reflexión acerca de la relevancia de los movimientos contrahegemónicos en el área de la salud pública



Luis Fernando Gómez Gutiérrez

Junio de 2018


Cuando era senador el presidente electo Iván Duque, lideró una campaña en contra de los impuestos a las bebidas azucaradas recurriendo a argumentos que no estaban soportados por evidencia científica robusta. Esta y otras posturas que ha formulado acerca de diversos asuntos públicos, hacen suponer que el Doctor Duque es un ferviente adepto del liberalismo libertario propuesto por Robert Nozick. En esta línea de pensamiento filosófico, la salud es un proyecto individual y por lo tanto no es necesario implementar políticas públicas para prevenir condiciones crónicas asociadas a la obesidad.

Teniendo en cuenta este antecedente, los ciudadanos que defendemos el derecho a la salud - particularmente en el área de la prevención de enfermedades crónicas no transmisibles - debemos estar preparados para un periodo de gobierno que posiblemente le dará poca prioridad a diversos desafíos de salud  a los que se enfrenta la sociedad.

Ante este panorama, es adecuado destacar la relevancia que tienen para la salud pública los movimientos contrahegemónicos. La socióloga Nancy Fraser ofrece un marco teórico acerca de este tema, que se resume en los siguientes párrafos tomados del libro “Democracia deliberativa y salud pública” que publiqué en 2017:

“Nancy Fraser (1990) ofrece una visión teórica complementaria a la de Habermas que permite entender cómo los procesos deliberativos dan la posibilidad de avanzar en consensos sociales y en acciones concretas para disminuir inequidades sociales relacionadas con salud. La autora plantea que la teoría política liberal asume erróneamente la posibilidad de concebir la democracia a partir de estructuras sociales y económicas inequitativas. Esta premisa va en
contra de la supuesta igualdad, en términos de participación política, que se
propugna en las democracias liberales, debido a que los grupos subordinados
no tienen la posibilidad de que se escuchen sus reclamos.”

“Ante este escenario, Fraser cuestiona la idea de una esfera pública amplia e integrada y propone, por el contrario, que en sociedades muy inequitativas como las latinoamericanas se debe propiciar la pluralidad de grupos sociales, que esta autora denomina como contrapúblicos, los cuales permiten que surjan deliberaciones acerca de asuntos eludidos por la sociedad. En este mismo sentido, Joshua Cohen plantea que, cuando existen inequidades en la representación política, se requiere estimular la conformación de movimientos sociales por aquellos que están excluidos (2009, p. 66). … Precisa, además, que su intención está lejos de pregonar una mirada posmoderna de la multiplicidad. Por el contrario, la intención nuevamente es permitir que las voces de los grupos marginados de la sociedad puedan ser escuchadas en las deliberaciones públicas.”

Fraser plantea además que  “.., los movimientos feministas que abogaban en contra de la violencia de género representaban una voz aislada y marginal de la esfera pública, lo que se reflejaba, a su vez, en el hecho de que esta fuera asumida como un asunto privado. En este escenario, los grupos feministas conformaron un movimiento civil contrahegemónico, a partir del cual diseminaron una mirada de la violencia doméstica, como un rasgo sistémico y ampliamente aceptado por una sociedad predominantemente machista. Los esfuerzos persistentes de estos movimientos civiles, que se expresaban en múltiples y permanentes deliberaciones en la esfera pública, permitieron que sus reivindicaciones adquirieran notoriedad pública y comenzaran a ser objeto de regulación por parte de los gobiernos.”

“Como apunta Fraser (1990), este y otros ejemplos destacan el hecho de que, si bien los movimientos sociales tienen pocos miembros involucradas en sus fases iniciales, entienden que hacen parte de un sector ciudadano potencialmente más amplio, con el cual, a pesar de ser indeterminado o anónimo, comparten valores.”

El problema de la obesidad infantil es un asunto público que requiere una respuesta social organizada a través de la implementación de políticas por parte del Estado. Los argumentos que nos soportan tienen una fuerte evidencia científica y una justificación ética robusta.    

No podemos desfallecer. Como decía mi abuelo: “el camino será largo y culebrero”.


* Los párrafos del libro “Democracia deliberativa y salud pública” fueron incluidos en esta nota con la autorización de la Editorial Javeriana. Las personas interesadas en el libro pueden adquirirlo en la Tienda Javeriana o en la librería Lerner. La versión digital en Kindle estará disponible en los próximos meses.

Referencias

Cohen, J. (2009). Philosophy, politics, democracy: Selected essays. Cambridge:
Harvard University Press.

Fraser, N. (1990). Rethinking the public sphere: A contribution to the critique
of actually existing democracy. Social Text, 25/26, 56-80.

Gómez LF. (2017). Democracia deliberativa y salud pública. Bogotá: Editorial Javeriana.

Nozick R. (1974). Anarchy, state and utopia. Philadelphia: Basic Books.


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