Luis Fernando
Gómez Gutiérrez
Los discursos
son formas reflexivas de comunicación o, en otras palabras, acciones orientadas
al entendimiento y como tal están sujetos a reglas (1).
Las
deliberaciones razonadas exigen que cada uno de los participantes exprese sus
posturas de acuerdo a lo que realmente piensa, lo cual ha sido denominado como
veracidad expresiva (2). Sin esta, la audiencia que participa en una
deliberación no puede saber si una persona que representa a la industria, se opone
a una acción política en el área de la salud pública por convicción personal o
porque, simplemente, repite el libreto que le dicta el gremio o la
corporación en la cual trabaja. Una situación similar se presenta con académicos
o políticos que reciben apoyo de la industria.
Los voceros de la industria de comestibles ultra-procesados evitan
discutir en forma pública y abierta acciones de salud pública que van en contra
de sus intereses. Esta tarea es encomendada a asociaciones gremiales, las
cuales recurren a todo tipo de tácticas para desorientar y manipular a la
opinión pública (3,4).
No caigamos en la trampa. A la industria no le corresponde formular políticas de salud pública. Esa tarea la debe asumir la sociedad civil a través
del congreso y de otras instituciones del estado.
Referencias
1) Finlayson
JG. The Habermas-Rawls debate. Columbia University Press. 2019
2) Habermas J.
Teoría de la acción comunicativa. Racionalidad de la acción y racionalización
social (vol. I, página 144). Taurus 2002.
3) Nixon L, Mejia P, Cheyne A, Wilking C, Dorfman L, Daynard R.
(2015) We’re Part of the Solution”: Evolution of the Food and Beverage
Industry’s Framing of Obesity Concerns Between 2000 and 2012. Am J Public
Health. 105(11): 2228–2236.
4) Gómez LF,
Mora-Plazas M, Taille LS. Contraargumentos a los sectores que se oponen a
acciones políticas efectivas para promocionar una alimentación saludable y
prevenir la obesidad. UNC, PUJ 2019.
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