jueves, 12 de diciembre de 2019

Por qué es imposible una deliberación razonada con sectores industriales cuyos productos son nocivos para la salud


Luis Fernando Gómez Gutiérrez

Los discursos son formas reflexivas de comunicación o, en otras palabras, acciones orientadas al entendimiento y como tal están sujetos a reglas (1).

Las deliberaciones razonadas exigen que cada uno de los participantes exprese sus posturas de acuerdo a lo que realmente piensa, lo cual ha sido denominado como veracidad expresiva (2). Sin esta, la audiencia que participa en una deliberación no puede saber si una persona que representa a la industria, se opone a una acción política en el área de la salud pública por convicción personal o porque, simplemente, repite el libreto que le dicta el gremio o la corporación en la cual trabaja. Una situación similar se presenta con académicos o políticos que reciben apoyo de la industria.

Los voceros de la industria de comestibles ultra-procesados evitan discutir en forma pública y abierta acciones de salud pública que van en contra de sus intereses. Esta tarea es encomendada a asociaciones gremiales, las cuales recurren a todo tipo de tácticas para desorientar y manipular a la opinión pública (3,4).

No caigamos en la trampa. A la industria no le corresponde formular políticas de salud pública. Esa tarea la debe asumir la sociedad civil a través del congreso y de otras instituciones del estado. 

Posdata: Esta brevísima nota intenta brindar argumentos básicos acerca de este tema, lo cual nunca será posible a través de un trino. Sin embargo, sigue siendo muy limitada en términos conceptuales. Invito al lector interesado en el tema a revisar las referencias. 

Referencias

1) Finlayson JG. The Habermas-Rawls debate. Columbia University Press. 2019

2) Habermas J. Teoría de la acción comunicativa. Racionalidad de la acción y racionalización social (vol. I, página 144).  Taurus 2002.

3) Nixon L, Mejia P, Cheyne A, Wilking C, Dorfman L, Daynard R. (2015) We’re Part of the Solution”: Evolution of the Food and Beverage Industry’s Framing of Obesity Concerns Between 2000 and 2012. Am J Public Health. 105(11): 2228–2236.

4) Gómez LF, Mora-Plazas M, Taille LS. Contraargumentos a los sectores que se oponen a acciones políticas efectivas para promocionar una alimentación saludable y prevenir la obesidad. UNC, PUJ 2019.


viernes, 25 de octubre de 2019

¿Cuál es el compromiso de los movimientos políticos que aspiran gobernar a las ciudades colombianas, para enfrentar el creciente problema de los patrones de alimentación no saludables?

Luis Fernando Gómez Gutiérrez

Octubre 25 de 2019

Las enfermedades crónicas no transmisibles (ECNT), entre las cuales están las enfermedades cardiovasculares, cáncer y diabetes mellitus son la principal causa de muerte y discapacidad en Colombia (1). Existen varias acciones políticas y ambientales efectivas para enfrentar el creciente problema de la ECNT, las cuales están dirigidas, principalmente, a promocionar la actividad física, alimentación saludable y controlar y prevenir el consumo de tabaco (2-5).

Esta nota de blog tiene el propósito de formular algunas preguntas, que juzgo centrales, relacionadas con la promoción de una alimentación saludable, a los movimientos políticos[*]que aspiran gobernar a las ciudades colombianas en los próximos 4 años:

 ¿Qué acciones emprenderán para mejorar los entornos alimentarios saludables escolares? ¿Estarán dispuestos a restringir la comercialización de bebidas y comestibles ultra-procesados en los colegios y a incrementar la oferta de frutas y verduras? 

Evidencia que soporta la relevancia de estas preguntas:
  •  Los patrones de alimentación no saludables son el segundo factor de riesgo vinculado a mortalidad en Colombia (1). 
  • El porcentaje de niños y niñas colombianos entre los 5 y los 12 años con obesidad y sobrepeso aumentó de un 18,8 al 24,4% en el periodo 2010-2015; siendo las islas de San Andrés y Providencia y Guainía, los departamentos que presentan las prevalencias más elevadas (37,9 y 34,5%, respectivamente) (6).
  • El consumo de comestibles bebidas y comestibles ultra-procesados ofertadas en entornos escolares son causas de obesidad y diabetes tipo 2 (7-9). 
  • Existe evidencia acerca de la efectividad de varias acciones dirigidas a garantizar entornos alimentarios escolares saludables (10)


        ¿Evitarán establecer alianzas con la industria de bebidas y comestibles ultra-procesados
      
      Evidencia que soporta la relevancia de esta pregunta:
-        
  •  Las grandes compañías de bebidas y comestibles ultra-procesados llevan a cabo diversos “programas de responsabilidad social” dirigidos a promocionar la actividad física o patrones de alimentación saludables (11).
  •  Diversos estudios han encontrado que este tipo de iniciativas buscan debilitar los esfuerzos de abogacía de las organizaciones sociales, que abogan por la implementación de acciones políticas realmente efectivas, como impuestos a las bebidas azucaradas o un etiquetado nutricional de advertencias (12-15). 


¿Realizarán presión pública permanente al Congreso de la República para que apruebe medidas como: implementación de un etiquetado de advertencias, impuesto a las bebidas azucaradas y restricción del marketing de comestibles no saludables?

Evidencia que soporta la relevancia de esta pregunta:
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  •  Un impuesto al consumo a las bebidas azucaradas es una de las acciones políticas más costo efectivas para prevenir obesidad y enfermedades asociadas, debido a que tiene un alcance poblacional (16-18).
  •  La Organización Mundial de la Salud y otras entidades internacionales, han hecho un llamado a proteger a la población infantil de la exposición al marketing de bebidas y comestibles no saludables, debido a que es una fundamental fundamental para detener el aumento de la obesidad en niñas y niños (19-22).
  •  Colombia requiere un sistema de etiquetado de advertencias similar al implementado en Chile y Perú, que le permita a las personas comprender la información nutricional en forma adecuada. Existe evidencia robusta que soporta la efectividad de este tipo de etiquetado nutricional (23-27).


Referencias
  1. University of Washington. Institute for Health Metrics and Evaluation. Global Burden of Disease Study. 2019. Disponible en: https://vizhub.healthdata.org/gbd-compare/ (consultado el 22 de octubre de 2019).
  2.  Gómez LF, Sarmiento R, Ordoñez MF, Pardo CF, de Sa T, Mallarino CH, Miranda JJ, Mosquera J, Parra DC, Reis R, Quistberg DA. Urban environment interventions linked to the promotion of physical activity: A mixed methods study applied to the urban context of Latin America. Social Science & Medicine. 2015;131:18-30.
  3.  WHO. 2017 Taxes on sugar drinks: Why do i? Disponible en: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/260253/WHO-NMH-PND-16.5Rev.1-eng.pdf;sequence=1 (consultado el 22 de octubre de 2019).
  4.  Kovic Y, Noel JK, Ungemack JA, Burleson JA. The impact of junk food marketing regulations on food sales. Obesity Reviews. 2018;19(6):761-769.
  5. WHO. Framework Convention on Tobacco Control (WHO).
  6.  Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Ministerio de Salud y Protección Social, Instituto Nacional de Salud, Departamento Administrativo para la Prosperidad Social, Universidad Nacional de Colombia. Encuesta nacional de la situación nutricional en Colombia. Bogotá: Instituto Colombiano de Bienestar Familiar; 2015
  7. Te Morenga L, Mallard S, Mann J. Dietary sugars and body weight: systematic review and meta-analyses of randomised controlled trials and cohort studies. BMJ. 2012;346:e7492.
  8. Canella DS, Levy RB, Martins APB, Claro RM, Moubarac J-C, Baraldi LG, et al. Ultra-Processed Food Products and Obesity in Brazilian Households (2008–2009). Votruba SB, editor. PLoS One . 2014;9(3):e92752.
  9. Imamura F, O’Connor L, Ye Z, Mursu J, Hayashino Y, Bhupathiraju SN, et al. Consumption of sugar sweetened beverages, artificially sweetened beverages, and fruit juice and incidence of type 2 diabetes: systematic review, meta-analysis, and estimation of population attributable fraction. BMJ . 2015;351:h3576.
  10. Micha R, Karageorgou D, Bakogianni I, Trichia E, Whitsel LP, Story M, et al. Effectiveness of school food environment policies on children’s dietary behaviors: A systematic review and meta-analysis. Portero-Otin M, editor. PLoS One. 2018;13(3):e0194555.
  11. Gómez LF, Jacoby E, Ibarra L, Lucumí D, Hernandez A, Parra D, Florindo A, Hallal P. Sponsorship of physical activity programs by the sweetened beverages industry: public health or public relations? Rev Saúde Pública. 2011;45(2)
  12. Nixon L, Mejia P, Cheyne A, Wilking C, Dorfman L, Daynard R. We’re Part of the Solution”: Evolution of the Food and Beverage Industry’s Framing of Obesity Concerns Between 2000 and 2012. Am J Public Health. 2015;105(11): 2228–2236.
  13. Serodio PM, McKee M, Stuckler D. Coca-Cola – a model of transparency in research partnership? A network analysis of Coca Cola research funding (2008-2016) Public Health Nutrition. 2018; 21(9), 1594–1607.
  14. O’Connor A. Coca-Cola funds scientists who shift blame for obesity away from bad diets. The New York Times, 2015; 9 August. https://well.blogs.nytimes.com/2015/08/09/coca-cola-funds-scientists-who-shift-blame-for-obesity-away-from-bad-diets/ (consultada el primero de junio de 2018).
  15. Calvillo A. Exigimos retiro inmediato de publicidad de Coca-Cola. El poder del consumidor. 2013. Disponible en: http://elpoderdelconsumidor.org/saludnutricional/exigimos-retiro-inmediato-de-publicidad-de-coca-cola/ (consultada el primero de junio de 2018)
  16.  Escobar MAC, Veerman JL, Tollman SM, Bertram MY, Hofman KJ. Evidence that a tax on sugar sweetened beverages reduces the obesity rate: a meta-analysis. BMC public health 2013; 13(1): 1.
  17. Long MW, Gortmaker SL, Ward ZJ, et al. Cost Effectiveness of a Sugar-Sweetened Beverage Excise Tax in the U.S. American Journal of Preventive Medicine. 2015; 49(1): 112-23.
  18. Gortmaker SL, Long MW, Resch SC, et al. Cost Effectiveness of Childhood Obesity Interventions. American Journal of Preventive Medicine. 2015; 49(1): 102-11.
  19. World Health Organization. Consideration of the evidence on childhood obesity for the Commission on Ending Childhood Obesity: report of the ad hoc working group on science and evidence for ending childhood obesity. Geneva, Switzerland 2016.
  20. World Health Organization, Regional Office for Europe. Tackling food marketing to children in a digital world: trans-disciplinary perspectives. Copenhagen, Denmark 2016.
  21. European Union. Action Plan on Childhood Obesity 2014-2020. 2014.
  22. World Cancer Research Fund International. NOURISHING Framework: Restrict food advertising and other forms of commercial promotion. 2016.
  23. Machín L, Curutchetb MR, Giménezc A, Aschemann-Witzeld J, Ares G. (2019) Do nutritional warnings do their work? Results from a choice experiment involving snack products Food Quality and Preference. 77:159-165.
  24. Massri C, Sutherland S, Kallestal C, Peña S. (2019) Impact of the food-labeling and advertising law banning competitive food and beverages in Chilean Public School, 2014-2016. Am J Public Health. 2019;109(9):1249-1254
  25. Ares G, Aschemann-Witzel J, Curutchet MR, Antúnez L, Machín L, Vidal L, Martínez J, Giménez A. (2018) Nutritional warnings and product substitution or abandonment: Policy implications derived from a repeated purchase simulation. Food Quality and Preference. 64:40-48.
  26. Bollard T, Maubach N, Walker N, Mhurchu CN. (2016) Effects of plain packaging, warning labels, and taxes on young people’s predicted sugar-sweetened beverage preferences: an experimental study. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. 13(1):95.
  27. Khandpur N, de Morais Sato P, Amaral Mais L, Bortoletto Martins AP, Galvão Spinillo C, Tarricone Garcia M, Urquizar Rojas CF, Constante Jaime P. (2018) Are Front-of-Package Warning Labels More Effective at Communicating Nutrition Information than Traffic-Light Labels? A Randomized Controlled Experiment in a Brazilian Sample. Nutrients. 10, 688; 25.


[*] La democracia se soporta en liderazgos colectivos. Las preguntas están dirigidas a los equipos programáticos de cada candidatura.

sábado, 12 de octubre de 2019

Veracidad expresiva y su relevancia en salud pública

Luis Fernando Gómez Gutiérrez

Octubre 2019

Extracto del libro “Democracia deliberativa y salud pública”, en el cual se aborda el concepto de veracidad expresiva y su relevancia en salud pública (Gómez, 2017 página 81).

“La veracidad expresiva se presenta cuando “la intención expresada por el hablante coincide realmente con lo que este piensa” (Habermas, 2002, I, p. 144). En este escenario es deseable que, tal como ya es tradición en muchos foros de control de tabaco, los participantes declaren sus conflictos de interés. La no declaración de ellos puede generar serias distorsiones en los procesos comunicativos y podría ser utilizada por las grandes corporaciones para influenciar las percepciones que tienen las personas acerca de un tema de salud. En otras palabras, sin veracidad expresiva la audiencia no puede saber si una o varias personas que se oponen a una política en el área de la salud publica lo hacen por convicción personal o porque reciben apoyo financiero de una corporación que se opone a la medida. Esta distorsión de los procesos comunicativos también se presenta cuando algunas sociedades científicas que reciben apoyo económico de la industria de alimentos ultraprocesados dan el aval a supuestos alimentos y bebidas saludables, situación que es utilizada por la industria como una estrategia para promocionar la idoneidad de sus productos (Nestle, 2013). Lo mismo se podría afirmar de las numerosas iniciativas de promoción de la actividad física que reciben apoyo de la industria de las bebidas azucaradas, como una estrategia para generar una percepción favorable ante la opinión pública y así disuadir a los órganos legislativos del Estado a formular normas que regulen a la industria (Gómez et al., 2011).”

Gómez LF. Democracia deliberativa y salud pública. Editorial Javeriana, 2017. https://www.researchgate.net/publication/329286014_Democracia_deliberativa_y_salud_publica

* La Editorial Javeriana me ha autorizado compartir extractos del libro.

sábado, 21 de septiembre de 2019

Poder arbitrario versus ciudadanía que se impone sus propias normas



Luis Fernando Gómez Gutiérrez

Septiembre 21 de 2019

Los sectores que se oponen a las acciones políticas para prevenir y controlar las enfermedades crónicas no transmisibles, con frecuencia soportan sus argumentos en dos rasgos propios del pensamiento liberal: a) la defensa a ultranza de las libertades negativas, entendidas como la ausencia de coerción por parte de la sociedad para impedir la acción de un individuo, y b) su tendencia a oponerse a visiones de bien de carácter colectivo (Gaus et al, 2018). En el área de la prevención y control de enfermedades crónicas no transmisibles, esta perspectiva se expresa en la oposición vehemente de la industria y de sus aliados, a cualquier medida que incremente los impuestos, restrinja la publicidad y promoción de productos nocivos para la salud, como el alcohol, tabaco y las bebidas y comestibles ultra-procesados. Estas acciones, que son las más efectivas en el área, son consideradas por estos actores como un atentado a las libertades individuales.

Cuando me refiero a los opositores a estas medidas incluyo, no solamente, a las industrias que elaboran estos productos sino, además, a funcionarios públicos de alto rango que comparten esta visión minimalista del papel del Estado, propia del liberalismo libertario (Lamont et al, 2017; Nozick, 1974).   

El pensamiento liberal acierta cuando se opone a la imposición de una visión de bien. En salud pública, podemos tener la tentación de recomendar e implementar acciones políticas, sin tener en cuenta la legitimidad social de las mismas. Bajo esta perspectiva, solo sería suficiente contar con la evidencia científica acerca de la eficacia y efectividad de las medidas propuestas[i]. Esta mirada prescriptiva de la salud pública es éticamente insostenible debido, entre otros aspectos, a que desconoce el derecho que tiene una comunidad política a formular sus propias leyes y políticas.

En una trampa similar caen los funcionarios públicos y los sectores de la industria que reducen el problema de las enfermedades crónicas no transmisibles, a decisiones individuales inadecuadas. Para ellos, el Estado es un Leviatán o un mal necesario, cuyas funciones se deben circunscribir a garantizar seguridad, proteger la propiedad y velar por la seguridad jurídica de los contratos entre agentes privados (Lamont et al, 2017; Nozick, 1974). Los que defienden esta perspectiva minimalista de Estado, tienden a eludir la relevancia de la libertad de expresión, que es quizá el valor más importante del pensamiento liberal; sin este, los movimientos sociales que abogaban por la prevención del consumo del tabaco, no hubieran podido generar el poder comunicativo para impulsar diversas acciones políticas dirigidas a regular esta industria (Sebrié et al, 2012).

Es necesario distinguir entonces, entre la coerción emanada de un poder arbitrario y la regulación propuesta por una comunidad política que se impone su propia ley a partir de un acuerdo razonado. La ciudadanía legitima y obliga, al reconocer el derecho que tiene cada persona a decidir con otros las normas que van a regir la vida comunitaria (Meyer & Hinchman, 2007). Bajo este abordaje propuesto por la democracia deliberativa, el temor de los liberales libertarios acerca de la intromisión indebida del Estado en asuntos relacionados con la salud humana está zanjada y no tiene pertinencia.

Referencias

Gaus, G., Courtland, S., Schmidtz, David. (2018). Liberalism. En: The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Disponible en: https://plato.stanford.edu/archives/spr2018/entries/liberalism/

Lamont, J., Favor, C. (2017). Distributive Justice. En The Stanford Encyclopedia of Philosophy. Disponible en: https://plato.stanford.edu/archives/win2017/entries/justice-distributive/

Meyer, T., Hinchman L. (2007) The theory of social democracy. Cambridge: Polity Press.

Nozick, R. (1974) Anarchy, state and utopia. New York: Basic Books.

Sebrie, E. M., Schoj, V. Travers, M. J., McGaw, B. y Glantz, S. A. (2012). Smokefree
policies in Latin America and the Caribbean: Making progress. International Journal of Environmental Research and Public Health, 9(5), 1954-1970.




[i] La ciencia ha sido fundamental para la salud pública, pero no debe ser el único criterio para llevar a cabo acciones políticas en el área. El cientificismo es antidemocrático, debido a que desconoce la relevancia del conocimiento no científico y de las consideraciones éticas y morales acerca de cómo las personas desean vivir sus vidas.


viernes, 13 de septiembre de 2019

¿Libertad de expresión o una estrategia de Philip Morris para bloquear regulaciones que restrinjan el uso del cigarrillo electrónico?


Luis Fernando Gómez Gutiérrez

13 de septiembre de 2019

El pasado 12 de septiembre la Universidad de los Andes llevó a cabo un seminario titulado “Reducción del daño en tabaquismo”.  En las imágenes que se divulgaron del evento en twitter, aparecían los nombres de dos ejecutivas de Philip Morris. Varios profesores de esta universidad, me informaron que ellas fueron las únicas ponentes y que el encuentro fue cerrado.

Se puede colegir por el título del seminario que el tema central fue el cigarrillo electrónico, el cual ha encendido las alarmas en el área de la salud pública ante los demoledores reportes epidemiológicos del creciente número de casos de neumonitis en los Estados Unidos relacionados con su uso (1,2). Ante esta evidencia preliminar, los Centros de Control y Prevención de Enfermedades recomiendan evitar su consumo (2). En términos políticos, esta evidencia plantea la necesidad de generar fuertes regulaciones a este sector de la industria.

El hecho de que una de las transnacionales del tabaco más grande del planeta tenga la oportunidad exponer sus argumentos “académicos”, acerca de cómo reducir el daño del mismo producto que elabora, genera todo tipo de suspicacias. Bajo esta estrategia comercial, que sin duda es muy exitosa económicamente, podríamos ver en el futuro a la compañía farmacéutica Perdue Pharma ofreciendo un medicamento para “reducir el daño” del consumo de opioides.

Por fortuna y, gracias a un oportuno trino de Johnattan Garcia, este evento fue conocido a nivel público y ha propiciado una intensa discusión entre académicos y personas interesadas en temas de salud pública. La mayoría de las personas que defienden su realización recurren a un argumento aparentemente incuestionable: las universidades deben acoger todas las posturas y garantizar la libertad de expresión. A este respecto Mill afirma en su libro “Sobre la libertad” que una de las mayores injusticias que puede cometer la sociedad y el Estado es prohibir la libertad de expresión, porque la mayoría considera que los argumentos son lesivos. Mill arguye que si la opinión que se censura es correcta, se priva a la sociedad de conocer la verdad y de beneficiarse de esta. Si la opinión es errónea, la verdad quedaría reducida a un dogma (3). Estoy de acuerdo con esta postura, lo que quizá los organizadores de este evento no entienden es que Mill se refiere a debates libres e igualitarios entre ciudadanos, no a la discusión restringida y sesgada con una transnacional cuyos productos generan un gran sufrimiento humano.

La libertad de expresión es una condición fundamental para que dos o más personas, tematicen acerca de un asunto relacionado con la salud humana y tengan la posibilidad de conectarse con un público más amplio que busca impulsar una acción legislativa o iniciativa política, dirigida a prevenir enfermedades y promocionar la salud. Para acercarnos a esta situación discursiva ideal, es necesario que los participantes en una deliberación razonada, expresen sus posturas de acuerdo a lo que realmente piensen (4) y no, en este caso, a lo que dicte Philip Morris. Si algo ha caracterizado a la industria del tabaco y algunos sectores industriales que han emulado sus estrategias, son las tácticas engañosas para desacreditar la evidencia científica e interferir los procesos de abogacía en salud pública, todo con el propósito de evitar la implementación de regulaciones que van en contra de sus intereses económicos (5,6).



Declaro no tener conflictos de intereses.
Entidades que han financiado proyectos de investigación y consultoría, en los cuales he participado: Bloomberg Philanthropies, UNICEF, IUHPE, OPS, IDRC, EMBARQ, Colciencias, Fundación Ciudad Humana, Universidad Nacional de Colombia, Universidad de Washington en Saint Louis, Ministerio de salud y protección social de Colombia, Secretaría de salud de Bogotá.


Referencias

1. Layden JE, Ghinai I, Pary I, Kimball A et al. Pulmonary illness related to E-Cigarette use in Illinois and Wisconsin – Preliminary report. N Engl J Med. 2019, 6.

2. Schier JG, Meiman JG, Layden J, Mikosz CA et al. Severe pulmonary disease associated with electronic-cigarette-product use – Interim guidance. MMWR. Morb Mortal Wkly Rep 2019;68:787-790. Disponible en: https://www.cdc.gov/mmwr/volumes/68/wr/mm6836e2.htm#suggestedcitation

3. Mill, JS. (2002) On liberty. New York: Dover publications, Inc.

4. Habermas, J. (2002). Teoría de la acción comunicativa. Racionalidad de la acción y racionalización social (vols. I y II). Mexico: Taurus.

5. McDaniel PA, Malone RE. Understanding Philip Morris´s pursuit of US goverment regulation of tobacco. Tobacco Control 2004;13(Suppl I):41-47.

6. Landman A, Glantz SA. Tobacco industry efforts to undermine policy-relevant research. Am J Public Health. 2009;99:45-58.


lunes, 5 de agosto de 2019

El desafortunado trino de deGrasse Tyson acerca de las muertes ocasionadas por tiroteos, ilustra las limitaciones de una visión estrecha del utilitarismo en el área de la salud pública





Luis Fernando Gómez Gutiérrez


El pasado 5 de agosto el científico Neil deGrasse Tyson trinó el siguiente mensaje:

“En las últimas 48 horas, los Estados Unidos perdió horriblemente a 34 personas por tiroteos masivos. En promedio, en 48 horas también perdemos:

500 (muertes) por errores médicos,   
300 por gripa
250 por suicidio
200 por accidentes de carro
40 por homicidios por armas de fuego

A menudo nuestras emociones responden más por el espectáculo que a los datos” 
(deGrasse Tyson. Trino emitido el 5 de agosto de 2019. Vínculo: https://twitter.com/neiltyson/status/1158074774297468928)

Este desafortunado mensaje ilustra las notorias limitaciones que tiene una visión estrecha del pensamiento utilitario en el área de la salud pública. Esta vertiente de la filosofía moral, plantea que las acciones humanas deben estar justificadas en función de la maximización de utilidades o beneficios (1).

Una mirada utilitarista irreflexiva, como la que parece tener el Doctor Neil deGrasse Tyson, justificaría la inacción del estado en asuntos concernientes a la violencia generada por las armas, bajo el argumento de que la sociedad debe invertir sus escasos recursos en otras acciones que salven más vidas.

Este tipo de posturas son criticadas incluso, por varios pensadores utilitarios. Mill propuso una teoría utilitaria que iba más allá de los beneficios inmediatos, al tener en cuenta las consecuencias a mediano y largo plazo (2). En este caso, la violencia le genera un enorme daño a la sociedad que no puede ser reducido al número de muertes.

Otros aspecto del pensamiento de Mill, que parece desconocer el Doctor deGrasse Tyson, es la necesidad de diferenciar cualitativamente los tipos de beneficios o padecimientos (2, 3). La muerte de una persona debida a la complicación de una gripa es desafortunada y debe ser evitada, pero una sola muerte por un tiroteo es una tragedia social. La información cuantitativa es fundamental para orientar las acciones de salud pública, pero no puede el único criterio. Los datos estadísticos deben entrelazarse con deliberaciones éticas y morales, de lo contrario caemos en la trampa de reducir los problemas a números.    

Ideas finales:

Desde mi perspectiva, la salud pública es un quehacer social de carácter pragmático que entrelaza argumentos utilitaristas y de corrientes filosóficas que defienden la ética del deber.     

Espero publicar en los próximos meses un libro sobre la influencia del pensamiento utilitario y liberal en la salud pública.

Referencias

1) Driver, J. (2014) The History of Utilitarianism. En: The Stanford Encyclopedia of Philosophy Recuperado de https://plato.stanford.edu/archives/win2014/entries/utilitarianism-history/

2) Mill, JS. (2001) Utilitarianism. Indianapolis: Hackett Publishing Company, Inc.   

3) Smart, JJC., Williams, B. (1973) Utilitarianism for and against. New York: Cambridge University Press.


viernes, 2 de agosto de 2019

La salud pública, como disciplina y práctica social, es hija de la modernidad. Su nacimiento está vinculado con tres procesos básicos interdependientes...


"La salud pública, como disciplina y práctica social, es hija de la modernidad. Su nacimiento está vinculado con tres procesos básicos interdependientes: la conformación de un complejo aparato institucional propio de los Estados modernos; los descubrimientos y desarrollos científicos ocurridos desde el siglo xvii en las áreas de la biología, las matemáticas y la ingeniería civil; y el surgimiento de una esfera pública que comenzó a expresarse a través de diversos movimientos de la sociedad civil, que reivindicaban acciones políticas para mejorar las condiciones de vida" (Gómez, 2017)

(Página 11 del libro Democracia deliberativa y salud pública. Disponible en el siguiente vínculo: https://www.researchgate.net/publication/329286014_Democracia_deliberativa_y_salud_publica)

La Editorial Javeriana ha autorizado la divulgación del libro a través de la plataforma ReasearchGate