sábado, 8 de febrero de 2020

Resumen de la evidencia acerca del etiquetado frontal de advertencias en comestibles procesados y ultra-procesados


Luis Fernando Gómez Gutierrez, Mercedes Mora Plazas.




Esta es la evidencia acerca del sistema de etiquetado frontal de advertencias:

a) Estudios experimentales llevados a cabo en Uruguay, Brasil y Nueva Zelanda, han encontrado que el sistema de etiquetado de advertencias disminuye las preferencias y las elecciones relacionadas con el consumo y adquisición de comestibles no saludables (Bollard et al, 2016; Ares et al, 2018; Khandpur et al, 2018).

b) Un estudio experimental que utilizó una tecnología para rastrear los movimientos de los ojos (en inglés: “mobile eye-tracker”) encontró que las advertencias nutricionales inducen a los participantes a evitar la selección de comestibles no saludables (Machín et al, 2019).

c) Un estudio cualitativo llevado a cabo un año después de la implementación del etiquetado de advertencias en Chile, encontró que este sistema era reconocido por niñas y niños de diversas edades y estratos socioeconómicos quienes, además, tenían una percepción positiva del mismo. Este estudio encontró que la población infantil de estratos bajos y medios, ha sido crucial en la diseminación de esta medida regulatoria (Correa et al, 2019).

d) Massri et al, llevaron a cabo un estudio cuasiexperimental acerca del impacto que ha tenido la legislación chilena, que contempla el sistema de advertencias, en los entornos alimentarios escolares. El estudio contempló mediciones objetivas antes y después en los quioscos o tiendas de 21 escuelas públicas de la ciudad de Santiago y encontró que la disponibilidad de comestibles que tenían niveles excesivos de azúcares totales, grasas saturadas, sodio y densidad calórica, disminuyó de un 90,4% a 15% en el periodo de estudio. La mayor reducción en la oferta fue en los productos de panadería (38,5% a 4,7%). Los resultados de esta evaluación indican que las acciones políticas implementadas en Chile están teniendo un profundo impacto en la modificación de la oferta de comestibles ultra-procesados en entornos escolares (Massri et al, 2019).

Conclusión: La evidencia actual indica que el esquema de etiquetado de advertencias tiene altos niveles de aceptación y comprensión. Adicionalmente, varios estudios indican que tiene un efecto significativo en la intención de compra.

Aclaración: Los párrafos incluidos en esta nota hacen parte de un documento técnico en 
proceso de elaboración por parte de los autores (Luis Fernando Gómez y Mercedes Mora). 



Información acerca del perfil de los autores:







Referencias

Ares G, Aschemann-Witzel J, Curutchet MR, Antúnez L, Machín L, Vidal L, Martínez J, Giménez A. (2018) Nutritional warnings and product substitution or abandonment: Policy implications derived from a repeated purchase simulation. Food Quality and Preference. 64:40-48.

Bollard T, Maubach N, Walker N, Mhurchu CN. (2016) Effects of plain packaging, warning labels, and taxes on young people’s predicted sugar-sweetened beverage preferences: an experimental study. International Journal of Behavioral Nutrition and Physical Activity. 13(1):95.

Correa T, Fierro C, Reyes M, Dillman Carpentier FR, Taillie LS, Corvalan C. (2019) Responses to the Chilean law of food labeling and advertising: exploring knowledge, perceptions and behaviors of mother and young children. Int J Behav Nutr Phys Act. 16(1):21.

Khandpur N, de Morais Sato P, Amaral Mais L, Bortoletto Martins AP, Galvão Spinillo C, Tarricone Garcia M, Urquizar Rojas CF, Constante Jaime P. (2018) Are Front-of-Package Warning Labels More Effective at Communicating Nutrition Information than Traffic-Light Labels? A Randomized Controlled Experiment in a Brazilian Sample. Nutrients. 10, 688; 25.

Machín L, Curutchetb MR, Giménezc A, Aschemann-Witzeld J, Ares G. (2019) Do nutritional warnings do their work? Results from a choice experiment involving snack products Food Quality and Preference. 77:159-165.
Massri C, Sutherland S, Kallestal C, Peña S. (2019) Impact of the food-labeling and advertising law banning competitive food and beverages in Chilean Public Schools, 2014-2016. Am J Public. 109 (9), 1249-1254.







domingo, 2 de febrero de 2020

¿Existen uno o varios métodos en el quehacer científico? Invitación a revisar la propuesta del profesor Guerrero Pino


Luis Fernando Gómez Gutiérrez, Olga Lucia Gómez Gutiérrez.

En su libro “Introducción a la filosofía de la ciencia” el profesor German Guerrero Pino de la Universidad del Valle, plantea que el conocimiento científico tiene dos rasgos básicos: a) es sistemático, en el sentido de que no es una mera colección de descripciones o conceptos inconexos, lo cual lo hace estructurado y, b) es teórico porque el quehacer científico “va más allá de la experiencia o de los fenómenos que experimentamos de manera directa, lo cual requiere abstracciones o idealizaciones, que dan cuenta de ciertos aspectos de la realidad” (Guerrero Pino, 2007 páginas 17-18).  

Para propósitos de esta breve nota destacamos las siguientes líneas de Guerrero Pino: 

“La principal tesis que quiero defender en la presente exposición es que en el proceso de evaluación de las teorías [1] hay muchos elementos involucrados y no todos ellos son de carácter lógico u observacional (relacionados con la experiencia), algunos de ellos son pragmáticos, contextuales, en tanto involucran el juicio individual de los científicos de una comunidad científica determinada y dependen del estado de desarrollo de la teoría particular. En otras palabras, podemos decir que en dicho proceso interviene tanto una racionalidad lógica como una práctica o pragmática. La tesis tal como se ha expresado rechaza dos ideas clásicas (una más que la otra) en la tradición filosófica sobre la ciencia: la creencia que existe un único método para llegar a un conocimiento cierto y la convicción de que la racionalidad científica tiene un carácter exclusivamente formal, lógico. La negación de esta última tesis lleva a su vez a dejar sin piso argumentativo la idea venerable de la filosofía de la ciencia de la primera mitad del siglo XX, introducida por vez primera por Reichenbach (1938), de que la valoración epistemológica (justificación) de una teoría tiene un carácter exclusivamente lógico y, por tanto, no tiene nada que ver con el contexto de descubrimiento o, lo que es lo mismo, que la filosofía de la ciencia sólo debe ocuparse del contexto de justificación de las teorías científicas dejando de lado cualquier consideración sobre el contexto de descubrimiento" (Guerrero Pino, 2007 páginas 79-80). 

Posdata:
Independiente del método que se utilice, los investigadores tenemos la obligación de cumplir los procedimientos éticos en el desarrollo de nuestros estudios. 

Referencias
Guerrero Pino G. (2007) Introducción a la filosofía de la ciencia. Documentos de trabajo. Programa Editorial Universidad del Valle.


Guerrero Pino G. (2008) El problema de la evaluación de las teorías científicas. Discusiones filosóficas. 12;37-56.




[1] Desde la filosofía de la ciencia contemporanea, el problema del método científico se ha orientado a la evaluación de las teorías científicas. 


sábado, 11 de enero de 2020

El cientificismo no permite entender que existen asuntos humanos que son mejor entendidos a través de abordajes como la ética


Luis Fernando Gómez Gutérrez

“….el cientificismo no permite entender que existen asuntos humanos que son mejor abordados a través de la ética. Las percepciones de una comunidad acerca de los efectos para la salud que tendría una determinada exposición serían desestimadas con el argumento de que no se ha comprobado “científicamente” su existencia. En este sentido, el cientificismo extremo de algunas corrientes de la medicina basada en la evidencia puede afectar el ejercicio clínico, y lo mismo se podría afirmar con respecto a la salud pública.
Si bien en el ejercicio de algunas áreas de la ciencia es necesario eliminar categorías del conocimiento o de la realidad para poder abordar una pregunta concreta de investigación, el reduccionismo filosófico es insostenible y puede tener un efecto muy negativo en la salud pública (Loughlin, Lewith y Falkenberg, 2013). Es importante aclarar que el cientificismo no es una consecuencia per se del ejercicio científico. No se trata de desestimar el gran valor que tiene la evidencia científica (cualitativa o cuantitativa) en el quehacer de la salud pública. El asunto es que los enfoques de transferencia del conocimiento no le dan la relevancia que se merece al ejercicio de la política soportada en consensos ciudadanos. …”.
(Página 55 del libro Democracia deliberativa y salud pública. Disponible en el siguiente vínculo: https://www.researchgate.net/publication/329286014_Democracia_deliberativa_y_salud_publica)
La Editorial Javeriana ha autorizado la divulgación del libro a través de la plataforma ReasearchGate

martes, 7 de enero de 2020

¿Es posible una visión cosmopolíta de la salud pública?


"Estamos viviendo en un orden mundial en el cual está en entredicho la soberanía de los Estados sobre sus territorios. El cambio climático y otros riesgos globales están forzando la necesidad de establecer nuevas formas transnacionales de acción, debido a que los Estados ya no son capaces de enfrentar estos riesgos por su cuenta. En este contexto, existe la preocupación de que los comités de expertos, las organizaciones internacionales y las corporaciones transnacionales estén reemplazando la voluntad ciudadana (Kreide, 2015). En los actuales momentos, es claro que los Estados siguen detentando poder, pero han perdido capacidad de maniobra en muchos aspectos relacionados con la salud humana, lo cual afecta su capacidad de formular políticas públicas en forma autónoma (Kickbusch, 1999; Franco y Álvarez, 2009)."


(Página 99 del libro Democracia deliberativa y salud pública. Disponible en el siguiente vínculo: https://www.researchgate.net/publication/329286014_Democracia_deliberativa_y_salud_publica)

La Editorial Javeriana ha autorizado la divulgación del libro a través de la plataforma ReasearchGate

sábado, 4 de enero de 2020

Alcances y limitaciones del enfoque de la medicina basada en la evidencia aplicado a la salud pública

Enero 5 de 2020

"El término medicina basada en la evidencia surge formalmente en 1992, a partir de un ensayo publicado en el Journal of the American Medical Association (JAMA) liderado por Gordon Guyatt de la Universidad de McMaster, en el cual se plateaba un nuevo paradigma en la práctica médica que requería, entre otros aspectos, nuevas destrezas para la búsqueda eficiente y la evaluación crítica de la literatura científica (Evidence-Based Medicine Working Group, 1992). Este enfoque se soportó en las inquietudes que previamente habían formulado investigadores clínicos como Iain Chalmers, David Sacket, Alvan Feinstein y Archibald Cochrane acerca de la falta de un adecuado soporte científico en muchos tratamientos médicos (Cochrane, 1972; Smith y Rennie, 2014; Roger et al., 2011; Sur y Dahm, 2011). Feinstein en particular criticaba las instituciones de salud pública por su incapacidad para proveer a los clínicos de herramientas que se requerían para mejorar la efectividad de la atención de los pacientes. Consideraba que los estudios en el área de la salud pública no tenían el rigor suficiente, en aspectos relacionados con la formulación de hipótesis, control de sesgos y atribución causal (Smith y Rennie, 2014)."


(Página 47 del libro Democracia deliberativa y salud pública. Disponible en el siguiente vínculo: https://www.researchgate.net/publication/329286014_Democracia_deliberativa_y_salud_publica)

La Editorial Javeriana ha autorizado la divulgación del libro a través de la plataforma ReasearchGate

jueves, 2 de enero de 2020

Publicidad de alimentos, comestibles y bebidas en América Latina. Resultados de una revisión sistemática exploratoria.




Investigadores de las universidades Javeriana, Nacional, Kansas y Washington realizaron una amplia revisión de la evidencia existente acerca de la promoción y publicidad de alimentos, comestibles y bebidas en América Latina. La Doctora Manuela Chemas lideró esta investigación la cual fue publicada en la Revista de Salud Pública de la Universidad de Sao Paulo (vínculo para acceder al artículo: http://www.rsp.fsp.usp.br/wp-content/uploads/articles_xml/1518-8787-rsp-53-107/1518-8787-rsp-53-107.x42806.pdf). 

Los principales hallazgos de esta síntesis de evidencia son los siguientes:
  •  La mayoría de los alimentos, comestibles y bebidas publicitados en la región a través de canales de televisión, correspondía a comestibles ultra-procesados con altos contenidos de azúcares adicionados, sodio y grasas saturadas. La publicidad de frutas, verduras y leguminosas fue marginal.
  •  Los comestibles publicitados en televisión en franjas infantiles tenían menor calidad nutricional con respecto a los promocionados en programas con predominio de audiencias adultas.
  • Varios estudios encontraron que la población infantil realizaba una interpretación literal de las imágenes que aparecían en el empaque de los comestibles. 
  •  La exposición a la publicidad de comestibles no saludables en entornos alimentarios barriales o alrededor de las escuelas, estaba relacionada con un deterioro en los patrones de alimentación en la población infantil.   
  •  La revisión no encontró estudios acerca del nivel de exposición o impacto del marketing digital en los patrones de alimentación. Las sociedades latinoamericanas tienen cada vez mayor acceso a medios digitales, lo cual le permite a la industria de comestibles y bebidas ultra-procesados amplificar sus mensajes publicitarios, incrementando el reconocimiento de marca. Teniendo en cuenta este contexto, los autores de esta revisión recomiendan llevar a cabo estudios acerca de este tópico que permitan orientar el diseño de acciones políticas en el área de salud pública.   

La Organización Mundial de la Salud ha advertido acerca de los efectos negativos que tiene para la salud infantil, la promoción y publicidad de comestibles y bebidas no saludables. Los autores destacan la necesidad de restringir la promoción y publicidad de comestibles no saludables dirigidos a la población infantil. La formulación e implementación de esta acción política debe ser concertada entre los países de la región, debido al carácter transnacional de las estrategias publicitarias utilizadas por la industria.


Esta revisión fue llevada a cabo en el marco del convenio de cooperación entre la Universidad de Carolina del Norte y la Pontificia Universidad Javeriana, el cual es financiado por Bloomberg Philanthropies (Subward number # 5103721).

Resumen elaborado por Luis Fernando Gómez

sábado, 21 de diciembre de 2019

Breve respuesta a las afirmaciones erróneas realizadas por Camila Serna en su columna de El Tiempo.


Luis Fernando Gómez

En su columna de El Tiempo, titulada “El azúcar no es veneno”, Camila Serna asume que los patrones de alimentación son un asunto de decisiones individuales, llegando afirmar erróneamente que un niño o niña .. “sabe cuándo necesita comer algo salado y sabe parar cuando está lleno, inclusive de dulces; todo esto también es información que lo nutre” (vínculo para acceder a la columna: https://www.eltiempo.com/opinion/columnistas/user-admin/el-azucar-no-es-veneno-columna-de-camila-serna-445762). Camila realiza otras afirmaciones que van en contravía del conocimiento actual en el área de la nutrición y desconoce toda la evidencia acerca de los riesgos de consumir niveles excesivos de azúcares adicionados, sodio y otros nutrientes críticos presentes en los comestibles ultraproceados.
Nuestro grupo de investigación divulgará el próximo año, el documento titulado: “Contraargumentos a los sectores que se oponen a acciones políticas efectivas para promocionar una alimentación saludable y prevenir la obesidad” (Gómez et al, en proceso de edición). Estos son algunos puntos que he tomado del mismo para contraargumentar las afirmaciones de Camila:   
-        Los patrones de alimentación están determinados por factores individuales, interpersonales, comunitarios, organizacionales y macrosociales (Story et al. 2008).
-        La industria de productos comestibles ultra-procesados invierte billones de dólares a nivel global, en estrategias de publicidad dirigidas a influenciar a las personas para que adquieran sus productos y, sin embargo, las culpabiliza por no tener control en sus patrones de consumo. Estas estrategias de márquetin y publicidad afectan de una manera significativa la toma decisiones de las personas, al generar un ambiente alimentario caracterizado por el predominio de opciones no saludables (Barnhill et al, 2013).
-        Las personas que viven en condiciones de vulnerabilidad social y económica tienen limitaciones importantes en su autonomía, lo cual les impide tomar decisiones adecuadas con respecto a sus patrones de alimentación. Diversos estudios han encontrado que pertenecer a un bajo estrato socioeconómico, está positivamente asociado a patrones de alimentación no saludables (Merhout et al,  2019; Fernández-Alvira et al, 2014; Mayén et al, 2014).
-        Las preferencias relacionadas con el consumo de alimentos y productos comestibles, son adquiridas durante la infancia, no solo a través de la observación de los patrones de consumo de los padres sino, además, de la influencia ejercida por las diferentes estrategias de promoción y publicidad de la industria (Kotler et al, 2012).

No tiene sentido promocionar una alimentación saludable si no se modifica el contexto. Por este motivo debemos presionar al congreso a restringir el marketing de comestibles y bebidas no saludables. Existen otras acciones pero este sería un buen inicio.  

Referencias
Barnhill A, King KF. (2013) Ethical agreement and disagreement about obesity prevention policy in the United States. International journal of health policy and management 1(2): 117.
Fernández-Alvira JM, Bammann KPala VKrogh VBarba GEiben GHebestreit AVeidebaum TReisch LTornaritis MKovacs E1, Huybrechts IMoreno LA. (2014) Country-specific dietary patterns and associations with socioeconomic status in European children: the IDEFICS study. Eur J Clin Nutr.  68(7):811-21.
Gómez LF, Mora-Plazas M, Taillie S L. Contraargumentos a los sectores que se oponen a acciones políticas efectivas para promocionar una alimentación saludable y prevenir la obesidad. En proceso de edición.
Kotler J, Schiffman J, Hanson K. (2012) The influence of media characters on children's food choices. Journal of Health Communication. 17:8, 886-898
Mayén AL, Marques-Vidal P, Paccaud F, Bovet P, Stringhini S. (2014) Socioeconomic determinants of dietary patterns in low and middle income countries: a systematic review. Am J Clin Nutr. 100:1520-31.

Merhout FDoyle J. (2019) Socioeconomic Status and Diet Quality in College Students. J Nutr Educ Behav.  S1499-4046(19)30908-X.

Story M, Kaphingst KM, Robinson-O´Brien R, Glanz K. (2008) Creating healthy food and eating environments: Policy and environmental approaches. Annu. Rev. Public Health 29:253–72.