Automóviles,
motos, inactividad física y salud poblacional
Luis Fernando Gómez
De acuerdo a las últimas encuestas nacionales de transporte de los
Estados Unidos, la población de ese país conduce cada vez menos
automóviles. Esta tendencia es especialmente marcada en personas entre los 16 y
34 años, en los que se ha observado una disminución del 23% en los recorridos
realizados en vehículos automotores particulares entre los años 2001 a 2009.
(1) Algunos estudiosos de temas urbanos, argumentan que la magnitud y
persistencia de este descenso hace prever que estamos ante un fenómeno que no
tendrá marcha atrás.(2) Otros, por el contrario, consideran que es un prematuro
concluir que sea permanente y prefieren dar un compás de espera. (3)
Independiente de estas interpretaciones, resulta sorprendente que
la sociedad que ha enaltecido el uso del automóvil como uno de sus símbolos de
libertad y autonomía, es el mismo que ahora le está dando la espalda. Vivir
para contarlo!
Los factores que explican estos cambios en los patrones de
movilidad, están muy poco o nada vinculados con las “preferencias”
individuales, y por el contrario, obedecen a procesos económicos y a cambios en
los patrones de urbanización en algunas ciudades norteamericanas.(1) El primero
de ellos, es el hecho de que resulta cada vez más costoso mantener un automóvil
en Estados Unidos debido al incremento que han tenido los precios de la
gasolina, y las pólizas de seguros. Aunado a esta situación, es posible que la
crisis económica haya obligado a muchas personas a utilizar transporte público
para sus desplazamientos utilitarios. Otro aspecto relevante y vinculado
con el punto anterior, es la disminución significativa en el ritmo de
crecimiento poblacional en los suburbios, reportada por las últimas cifras
censales.(4-7) En otras palabras, más personas, sobre todo jóvenes, deciden
vivir en los centros de las ciudades, en donde la dependencia al vehículo
automotor disminuye significativamente, debido a una disminución en las
distancias a diferentes destinos utilitarios. Finalmente, los desarrollos
tecnológicos y el mayor acceso a internet le están permitiendo cada vez más a
las personas, realizar actividades laborales o llevar a cabo transacciones
financieras o comerciales sin salir de sus casas. (1)
El contraste con una ciudad latinoamericana como Bogotá es
marcado. Entre los años 2010 y 2011, el número de vehículos automotores en esta
ciudad tuvo un incremento del 12,9%, del cual el 92,5% fue a expensas de
automóviles y motos particulares.(8) De acuerdo a los estudiosos de este tema,
los factores estructurales que explicarían esta tendencia en América Latina
estarían relacionados, en primer lugar, con el crecimiento económico de la
región en un contexto de mercado, en el cual se enaltece el automóvil como
símbolo de estatus y movilidad social.(9) Por otra parte, los procesos de
urbanización en la región se han caracterizado, entre otros aspectos, por una
marcada segregación socio-espacial que obliga a la mayoría de la población
pobre a residir en la periferia de las ciudades, a una gran distancia de
destinos laborales o utilitarios y en donde pueden existir problemas de acceso
a sistemas de transporte público.(10) Bajo estas circunstancias es previsible,
que una importante proporción de la población económicamente activa, tenga la
tentación de adquirir moto para acortar tiempos de recorridos.
Si bien se han realizado esfuerzos importantes para mejorar el
transporte público en Bogotá, como fue la construcción del BRT Transmilenio, en
algunos tramos la demanda ha rebasado la capacidad del sistema, lo cual se ve
reflejado por la creciente insatisfacción de los usuarios. (11) En este
escenario, es poco probable que la clase media que se desplaza en vehículo
auto-motor esté dispuesto a utilizar transporte público.
Las implicaciones de estos cambios en los patrones de movilidad
para la salud poblacional son significativas. Diversos estudios han encontrado
que las personas que conducen vehículos automotores pueden permanecer sentados
durante largos periodos, lo cual les incrementa la probabilidad de padecer
obesidad y enfermedades cardiovasculares.(12,13) Esta relación persiste aún si
la persona realiza actividades físicas durante el transcurso del día. En otras
palabras, una persona puede realizar 30 minutos diarios de aeróbicos en un
gimnasio – lo cual es estupendo para su salud – pero si permanece una o dos horas
sentada en su automóvil desplazándose en la ciudad, tiene un riesgo de enfermar
que es independiente de sus niveles de actividad física.
Esta creciente evidencia acerca de las relaciones entre tiempo
sentado y riesgo cardiovascular, destaca la importancia que tiene el movimiento
corporal en el ser humano, aun si este es de baja intensidad o requiere poco
esfuerzo físico.(14,15)
El caso descrito destaca la relevancia que tiene la determinación
social en los procesos de salud y enfermedad. Los patrones de movilidad urbana
y actividad física relacionada con transporte están estrechamente vinculados
con procesos de urbanización, modelos de desarrollo económico y con las
condiciones sociales en las que viven las personas.
Se puede concluir que, como lo afirma Nancy
Krieger, profesora de salud pública de la Universidad de Harvard, los seres
humanos incorporan en su biología las experiencias de vida en contextos
sociales y ecológicos específicos; generando así, patrones poblacionales de
salud y enfermedad.(16) Aplicado a los patrones poblacionales de actividad
física y sedentarismo, la exposición a diferentes contextos urbanos
facilita o constriñe el movimiento corporal, lo cual tiene un efecto biológico
en las personas; incrementando o disminuyendo la aparición de enfermedades
crónicas no transmisibles.
El reto de los profesionales que trabajamos en el área de la
salud pública es fortalecer las alianzas con movimientos ciudadanos y sectores
sociales, que están comprometidos con las agendas de desarrollo urbano sustentable
y disminución de las inequidades sociales.
Referencias
1)Plumer
B. Why aren’t younger Americans driving anymore? The Washington Post. 2013 http://www.washingtonpost.com/blogs/wonkblog/wp/2013/04/22/why-arent-younger-americans-driving-anymore/
2)
Badger E. It’s ‘Inconceivable’ That We Will Be Driving Cars For Another 100
Years. The Atlantic Cities. 2013. http://www.businessinsider.com/the-era-of-the-automobile-is-over-2013-3
3)
Green J. Urban vs suburb: The debate and ignoring the deeper issues.
Sustainable cities Collective. May 2013 http://sustainablecitiescollective.com/jamaal-green/147196/kotkin-continues-troll-and-we-ignore-deeper-issues?utm_source=hootsuite&utm_medium=twitter&utm_campaign=hootsuite_tweets
4)
Florida R. The end of sprawl? The Atlantic Cities. April. 2012.http://www.theatlanticcities.com/housing/2012/04/end-sprawl/1692/
5)
Jaffe E. After decades of sprawl, density comes to Denver. March 2013.http://www.theatlanticcities.com/commute/2013/03/after-decades-sprawl-density-comes-denver/5088/
6)
Karlenzig W. Census and experts confirm the death of sprawl in US. April 2012.http://sustainablecitiescollective.com/commoncurrent/38937/census-and-experts-confirm-death-sprawl-us
7)
van Nagell K. Lexington…. Sprawl rate slows down, still have work to do..
Fayette Alliance. December 2012 http://fayettealliance.com/blog/lexington-successfully-keeping-sprawl-in-check/
9) Roitman S. Distinción social y
hábitat residencial en América Latina. Revista INVI. 2011: 26(73):17-71. http://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-83582011000300002&script=sci_arttext
10) ONU-HABITAT. State of Latin
American and Caribbean cities. Towards a new urban transition. Nairobi: ONU-HABITAT. 2012.
11) Hidalgo D, Pereira L, Estupiñán N, Jiménez PL. TransMilenio BRT system in Bogota,
high performance and positive impact e Main results of an ex-post evaluation.
Research in Transportation Economics 39 (2013) 133-138.
12) Parra DC, Lobelo F, Gómez LF,
Rutt C, Schmid T, Brownson RC, Pratt M. Household motor vehicle use and weight
status among Colombian adults: are we driving our way towards obesity? Prev.
Med. 2009; 49, 179–183.
13) Frank LD, Andresen MA, Schmid
TL. Obesity relationships with community design, physical activity, and time
spent in cars. Am J Prev Med. 2004; 27, 87–96.
14) Owen N, Healy GN, Matthews CE,
Dunstan DW. Too much sitting: the population health science of sedentary
behavior. Exerc Sport Sci Rev. 2010; 38, 105–113.
15) Katzmarzyk PT, Church TS, Craig
CL, Bouchard C. Sitting time and mortality from all causes, cardiovascular
disease, and cancer. Med. Sci. Sports Exerc. 2009; 41, 998–1005.
16) Krieger N. Epidemiology and the
people’s heath. Oxford, New York 2011.
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