lunes, 15 de junio de 2015

Densificación urbana en Bogotá. Cuáles serían los potenciales efectos en la salud poblacional?

Luis Fernando Gómez Gutiérrez
En Bogotá, al igual que otras ciudades latinoamericanas, se ha dado un intenso debate acerca de la conveniencia de expandir las fronteras urbanas o propiciar ciudades compactas. La actual administración de la ciudad apuesta por impulsar políticas que incrementen la densificación del centro ampliado y que limiten el crecimiento de las áreas conurbadas, con el propósito de facilitar la integración y la revitalización económica y social, garantizando la permanencia de los residentes originales.(1) En una escala urbana más amplia, esta manera de concebir el crecimiento y los procesos de urbanización está dirigida a evitar la ocupación de zonas agrícolas, disminuir los costos de servicios públicos y hacer más eficiente y ambientalmente sostenible la dotación de sistemas de transporte masivo.(2,3)
Desafortunadamente, muy poco se ha discutido acerca del potencial impacto que tendrían este tipo de políticas en la salud poblacional de los bogotanos. En los contextos urbanos de países como Canadá, Estados Unidos y Australia se ha observado que las personas que residen en suburbios tienen menores niveles de caminata relacionada con transporte, con respecto a personas que viven en sitios con mayor densidad urbana y diversidad de usos del suelo.(4) La explicación de este hallazgo resulta lógico teniendo en cuenta que los suburbios norteamericanos y australianos se caracterizan por su gran dispersión geográfica y por el pobre acceso a sitios como bancos, tiendas u otros destinos utilitarios. En este contexto, las personas están prácticamente obligadas a utilizar automóvil particular y los pocos osados que se atreven a realizar desplazamientos caminando o utilizando en bicicleta, se enfrentan a entornos urbanos agresivos que ponen en riesgo su integridad física.
El crecimiento conurbado de la sabana de Bogotá podría tener un impacto negativo en la actividad física similar al del suburbio norteamericano; incrementando el riesgo de aparición de enfermedades crónicas de diferente naturaleza, como la diabetes mellitus tipo 2, enfermedades cardiocerebrovasculares y algunos tipos de cánceres como seno y colon. Sin embargo, en el contexto de una ciudad como Bogotá que es considerada una de las más densamente pobladas en América Latina, (5) el incremento desmedido y poco planeado de residentes en el centro ampliado podría generar un efecto negativo en la salud poblacional.
Uno de los mayores desafíos de esta iniciativa es garantizar que la densificación de áreas residenciales esté acompañada de un mejoramiento significativo de los atributos urbanos vinculados con actividad física recreativa y relacionada con transporte; entre los que se destacarían la suficiencia de áreas de parques y la presencia de espacios públicos amigables para caminantes y ciclistas.(5,6)
Los beneficios de propiciar ambientes urbanos favorables para el transporte y la recreación activa en ciudades compactas, puede tener efectos adicionales en otros aspectos de la salud y el bienestar humano. Varios estudios sugieren que la presencia de áreas verdes públicas adecuadamente diseñadas y seguras, está positivamente asociada con mayores interacciones sociales, apropiación social de los espacios públicos y una mejor percepción de la salud mental.(7) Si bien la evidencia no es concluyente, algunos estudios sugieren que caminar en parques urbanos podría mejorar las capacidades cognitivas y el estado de ánimo (8,9) Adicionalmente, la capa vegetal de arboles puede amortiguar el efecto del ruido urbano (10); aspecto relevante para mejorar la calidad de vida relacionada con salud en población de tercera edad.(11)
A pesar de las grandes diferencias sociales y económicas con respecto a Bogotá, vale la pena destacar algunos elementos del proceso de urbanización de Singapur, que han estado dirigidos a garantizar que el incremento de la densidad poblacional esté estrechamente vinculada con el bienestar de sus residentes.(12)
En primer término, Singapure cuenta una extensa trama de áreas verdes públicas alrededor de zonas densamente pobladas, lo cual permite brindar un respiro a la agitación de la vida urbana. Sin embargo, esta ciudad no siempre ha contado con espacios públicos suficientes para generar este tipo de intervenciones urbanas; situación que ha propiciado el incremento de la vegetación en sitios como separadores de las calles, fachadas, techos y azoteas. El propósito no es otro que brindar al ojo humano la contemplación de verdor en el mayor número de espacios urbanos posibles.(12)
Otro aspecto que se destaca de esta experiencia, es la necesidad de maximizar el uso de espacios públicos por parte de caminantes, ciclistas y personas que realizan actividades deportivas. Esta estrategia no solo involucra el rescate de áreas “muertas”, sino además el mantenimiento y el mejoramiento de diseño y condiciones de seguridad de los parques públicos. Vale la pena, a este respecto, evaluar el grado de apropiación social y utilización que tienen las áreas recreativas públicas ubicados en el centro ampliado de Bogotá, como el parque Nacional y aprender de experiencias latinoamericanas como la del programa de Academía de Cidade en el estado brasilero en Pernambuco.(13)
Finalmente, estas iniciativas llevadas a cabo Singapur están soportadas por un sistema de transporte público muy avanzado y regulaciones muy estrictas con respecto al uso de carros particulares, que contempla sistemas de peajes e incremento en el valor de la gasolina.
El desafío para la salud poblacional de este tipo de intervenciones urbanas va más allá de los atributos físico-espaciales antes mencionados e involucra la necesidad de mejorar significativamente las condiciones socio-económicas de los antiguos y nuevos residentes. Varios estudios han encontrado que las personas que viven en barrios en condiciones de pobreza, tienen una mayor probabilidad de padecer un deterioro en su salud mental, específicamente relacionado con la presencia de síntomas depresivos.(14,15)
A manera de colofón: Los expertos en urbanismo podrán brindar elementos técnicos mucho más robustos de los que planteo en esta nota. Sin embargo, es fundamental que la sociedad civil y los actores sociales vinculados con la salud pública se involucren activamente en esta discusión que afecta a millones de bogotanos.
Referencias
1. Consejo de Bogotá, 2012. Foro de renovación urbana del centro ampliado. Plan de desarrollo de Bogotá humana. Bogotá 2012: http://www.scabogota.org/images/stories/eventos/noticias/ano_2012/noticias/presentaciones_foro_concejo_2012/presentacin_planeacin_Distrital_revitalizacion.pdf
2. Ferro SJ, Roa F. Bogotá: ciudad densa y compacta. Cámara de comercio de Bogotá. http://camara.ccb.org.co/documentos/3442_ptc_ciudad_densa_compacta.pdf
3. Ferro JS. Expansión o densificación? Reflexiones en torno al caso de Bogotá. Bitacora 5. 21-35. 2010. http://www.facartes.unal.edu.co/portal/publicaciones/bitacoraut/5/dossier/expansion.pdf
4. McCormack GR, Shiell A. In search of causality: a systematic review of the relationship between the built environment and physical activity among adults. Int J Behav Nutr Phys Act. 2011;8(1):125.
5. Alcaldía Mayor de Bogotá.
Secretaría de Planeación. Densidades urbanas: el caso de Bogotá. Boletín 22. Bogotá 2011. http://portales.sdp.gov.co/resources/Cartilla_22_Densidad_Urbana_Bogota.pdf
6. Kaczynski AT, Henderson KA. Parks and recreation settings and active living: a review of associations with physical activity function and intensity. J Phys Act Health. 2008;5(4):619-32.
7. Maas J, van Dillen S, Verheij RA, Groenewegen PP. Social contacts as a possible mechanism behind the relation between green space and health. Health &Place15(2009)586–595.
8. Berman M, Jodines J, Kaplan S. The Cognitive Benefits of Interacting With Nature. Psychological Science. 2008;19(12):1207-1242—
9. Berman M, Kross E, Krpan K, Askren M, Burson A, Deldin P, Kaplan S, Sherdell L, Gotlib I, Jonides J. Interacting with nature improves cognition and affect for individuals with depression. Journal of Affective Disorders. 2012; 140(3): 300-305)
10. Herrington LP. Trees and Acoustics in Urban Areas. Journal of Forestry, 1974, 72 (8) 462-465)
11. Parra D, Gómez LF, Sarmiento OL, Buchner D, Brownson R, Schmid T, Gómez V, Lobelo F. Perceived and objective neighborhood environment attributes and health related quality of life among the elderly in Bogotá. Social Science & Medicine. 2010;70:1070-1076.
12. Centre for Liveable Cities and Urban Land Institute. Ten principles for liveable high-density cities. Lessons from Singapore. Centre for Liveable Cities and Urban Land Institute. 2013
13. Parra DC, McKenzie TL, Ribeiro IC, Ferreira A, Dreisinger M, Coniglio K, Munk M, Brownson RC, Pratt M, Hoehner CM, Simoes EJ. Assessing Physical Activity in Public Parks in Brazil Using Systematic Observation. Am J Public Health. 2010; 100(8): 1420–1426.
14. Fone D, Dunstan F, Lloyd K, Williams G, Watkins J, Palmer S. Does social cohesion modify the association between area income deprivation and mental health? A multilevel analysis. International Journal of Epidemiology 2007;36:338–345

15. Galea S, Ahern J, Nandi A, Tracy M, Beard J, Vlahov D. Urban Neighborhood Poverty and the Incidence of Depression in a Population-Based Cohort Study Ann Epidemiol. 2007 March ; 17(3): 171–179.

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