Qué
pierde la salud pública cuando un hospital recibe apoyo de McDonald’s
Luis Fernando Gómez
Hace algunos días el periódico colombiano La República anunciaba
la construcción de la cuarta sala pediátrica Ronald McDonald en el Hospital
General de Medellín, con la campaña: “con 56.000 Big Mac se construirá la
cuarta Sala Ronald McDonald” (1). Otras entidades hospitalarias colombianas,
como los hospitales Simón Bolívar y Militar Central de Bogotá, cuentan con este
tipo de instalaciones patrocinadas por McDonald’s y otros sectores de la
industria de alimentos y bebidas ultra-procesados (2). Estas acciones hacen
parte de una estrategia global que ha sido implementada en varios países de
América Latina (3,5).
En las fotos y videos que divulga McDonald’s, se pueden apreciar
instalaciones que brindan un ambiente de esparcimiento agradable y acogedor a
los niños enfermos. Aparentemente, esta es una “noble causa” que merece todo el
respaldo por parte de la sociedad.
Detrás de esta historia se esconden, sin embargo, intereses
oscuros de la industria de alimentos y bebidas ultra-procesados cuyo único
objetivo es maximizar sus utilidades, mediante estrategias publicitarias que
utilizan en forma irresponsable a la población infantil y desorientan a la
opinión pública (5,6).
El consumo de alimentos y bebidas ultra-procesados está claramente
vinculado con un mayor riesgo de aparición de obesidad, hipertensión arterial y
otros padecimientos crónicos (7-11). Los estudios llevados a cabo por grupos de
investigación internacionalmente reconocidos en el área de nutrición, como los
liderados por los doctores Carlos Monteiro (Universidad de Sao Paulo), Simón
Barquera (Instituto Nacional de Salud Pública de México), Barry Popkin
(Universidad de Carolina del Norte) y Kelly Brownell (Universidad de Yale),
entre otros, han encontrado que los alimentos y bebidas ultra-procesados tienen
en promedio, mayores niveles de sal, grasa saturada y azucares agregados
(12-14).
Cuando los centros hospitalarios aceptan este tipo de tipo de
respaldos, el único beneficiado es la industria de cadena de comidas rápidas y
el gran perdedor la salud pública.
En primer término, es importante recordar que los niños y niñas
que viven en países de altos ingresos comienzan a identificar la marca de un
producto desde los 3 años de edad (15). Diversas investigaciones han encontrado
que la población infantil menor de 8 años no tiene la madurez psicológica para
entender que detrás de una estrategia publicitaria existe un interés comercial
(15). Estos aspectos son muy apreciados por la industria, porque les permite
incrementar la lealtad de marca (16). Cuando una niña juega en una sala Ronald
McDonald está expuesta a la imagen de un personaje y al logo de una
corporación, que claramente está vinculada con la mayor cadena de restaurantes
de comida no saludable en el mundo. Esta relación es más notoria cuando se
promociona la meta de consumir 56.000 Big Mac para construir la sala
pediátrica.
Esta estrategia publicitaria promociona la venta y el consumo
compulsivo de uno de los productos más emblemáticos y nocivos* de McDonald’s.
Simultáneamente, le permite presentar una imagen de supuesta responsabilidad
social empresarial, generando una percepción pública favorable, lo cual
propicia un contexto político y social adverso a cualquier forma de regulación
de márquetin.
Adicionalmente, este tipo de alianzas puede desorientar a algunos
sectores de la ciudadanía, debido a que algunas personas pueden asumir
erróneamente, que si un hospital genera vínculos con McDonald’s, es porque sus
productos no son nocivos para la salud.
Finalmente, con esta estrategia se
pierden aliados para impulsar agendas de salud pública vinculadas con la
promoción de una alimentación saludable. Las entidades hospitalarias que
reciben apoyo de este tipo de industrias, están poco dispuestas a asumir una
posición crítica e independiente. Invito a leer mi nota de blog titulada “Yo te
apoyo y a cambio guardas silencio: Cómo la industria de alimentos y bebidas
está fragmentando las agendas de salud pública en Colombia y América Latina”(http://www.haygatoencerrado.com/?p=75).
En esta se describe como una institución tan prestigiosa como Save the Children
interrumpió sus esfuerzos de abogacía para incrementar los impuestos a las
bebidas gaseosas en Estados Unidos, en el momento en que decidió aceptar una
millonaria donación de Pepsico (16).
En América Latina existen crecientes movimientos sociales que son
críticos a la industria de alimentos y bebidas ultra-procesadas, entre los que
se incluyen sectores de la sociedad civil, academia y algunos líderes de
opinión (17-19). Las sociedades están ganando empoderamiento y entienden que
las entidades públicas no deben tomar decisiones a espaldas de los ciudadanos.
Las alianzas público-privadas deben estar reguladas por estrictos
códigos de ética que eviten conflictos de intereses y daños colaterales a la
sociedad, en los que la población infantil puede resultar especialmente
afectada. Sectores agrícolas locales que producen frutas, verduras y
leguminosas podrían estar interesados en promocionar sus productos saludables
en instituciones hospitalarias, beneficiando además, a un sector agrícola que
requiere el apoyo de la sociedad y el estado.
La sala Ronald McDonald todavía no ha sido inaugurada en el
Hospital General de Medellín. Las directivas de esta prestigiosa entidad pueden
reconsiderar la alianza que han establecido con McDonald’s. Si lo hacen,
marcarían un precedente muy importante en América Latina.
*El combo Big Mac incluye en Colombia una hamburguesa, una porción
de papas fritas y un vaso de Coca Cola. Si se utiliza como referentes los datos
reportados por McDonald’s y los estándares de la agencia de alimentos del Reino
Unido, se obtiene el siguiente perfil: altos niveles de grasa saturada
(hamburguesa), altos niveles de sal (papas fritas), altos niveles de
azucares agregados (Coca Cola) y niveles no recomendables de sal (hamburguesa).
Mayores
detalles en: Lobstein T, Davies S. Defining and labelling ‘healthy’ and
‘unhealthy’ food. Public Health Nutrition. 2008; 12(3):
331–340.
Referencias
1) Con 56.000 Big Mac se construirá la
cuarta Sala Ronald McDonald.http://www.larepublica.co/responsabilidad-social/con-56000-big-mac-se-construir%C3%A1-la-cuarta-sala-ronald-mcdonald_80906
2) Fundación Casa Ronald McDonald de
Colombia.http://www.casaronald.org/colombia/sp/quehacemos.html?id=quehac_sala
3) Instituto Ronald McDonald http://www.instituto-ronald.org.br/index.php/programas-do-instituto/casa-ronald-mcdonald/casa-ronald-mcdonald-abc
4) Fundación para la Infancia Ronald
McDonald Chilehttp://www.fundacionronald.cl/chile/sp/
5) Gómez LF, Ibarra L, Lucumí D, Arango
CM, Sepulveda A, Erazo V, Cadena Y, Parra D. Alimentación no saludable, inactividad
física y obesidad en la población infantil colombiana: Un llamado urgente al
estado y la sociedad civil para emprender acciones efectivas. Global Health Promotion. 2012 19: 87.http://www.fundacionfes.org/attachments/272_Art%C3%ADculo_GHP.pdf
6)
Gómez LF, Jacoby E, Ibarra L, Lucumí D, Hernandez A, Parra D, Florindo A,
Hallal P. Sponsorship of physical activity programs by the sweetened beverages
industry: public health or public relations? Rev
Saúde Pública. 2011;45(2)http://www.scielo.br/pdf/rsp/v45n2/en_2646.pdf
7) Vartanian LR, Schwartz MB,
Brownell KD. Effects of soft drink consumption on nutrition and health: a
systematic review and meta-analysis. Am J Public Health. 2007;97(4):667-75.
9) de Ruyter JC, Olthof MR, Seidell
JC, Katan MB. A trial of sugar-free or sugar-sweetened beverages and body
weight in children. N Engl J Med. 2012;367(15):1397-406.
10) Ebbeling CB, Feldman HA, Chomitz
VR, Antonelli TA, Gortmaker SL, Osganian SK, Ludwig DS. A randomized trial of
sugar-sweetened beverages and adolescent body. N Engl J Med.
2012;367(15):1407-16.
11) He
FJ, Li
J, Macgregor
GA. Effect of
longer term modest salt reduction on blood pressure: Cochrane systematic review and
meta-analysis of randomised trials.BMJ. 2013;346:f1325.
12) Monteiro CA, Levy RB, Claro RM,
Castro IRR, Cannon G. Increasing consumption of ultra-processed foods and
likely impact on human health: evidence from Brazil. Public Health
Nutr.2011;14:5–13.
13) Popkin BM, Adair LS. Global
nutrition transition and the pandemic of obesity in developing countries. Nutr
Rev. 2012;70(1):3-21.
14) Roberto
CA, Shivaram
M, Martinez
O, Boles
C, Harris
JL, Brownell
KD. The Smart
Choices front-of-package nutrition label. Influence on perceptions and intake
of cereal.Appetite. 2012;58(2):651-7.
15)
McGinnis JM, Gootman JA, Kraak VI (eds). Food Marketing to Children and Youth:
Threat or Opportunity? Committee on Food Marketing and the Diets of
Children and Youth. Washington DC, USA: National Academies Press; 2006.
Disponible en: http://www.nap.edu/catalog/11514.html
16)
Newman W. Save the Children Breaks With Soda Tax effort. New York Times. 2010.http://www.nytimes.com/2010/12/15/business/15soda.html?_r=0.
17)
Carlos Monteiro. World Public Health Nutrition association. http://wphna.org/our-members/carlos-monteiro/
18)
Fabio Gomez. World Public Health Nutrition association. http://wphna.org/our-members/fabio-gomes/
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