lunes, 15 de junio de 2015

Qué pierde la salud pública cuando un hospital recibe apoyo de McDonald’s

Luis Fernando Gómez
Hace algunos días el periódico colombiano La República anunciaba la construcción de la cuarta sala pediátrica Ronald McDonald en el Hospital General de Medellín, con la campaña: “con 56.000 Big Mac se construirá la cuarta Sala Ronald McDonald” (1). Otras entidades hospitalarias colombianas, como los hospitales Simón Bolívar y Militar Central de Bogotá, cuentan con este tipo de  instalaciones patrocinadas por McDonald’s y otros sectores de la industria de alimentos y bebidas ultra-procesados (2). Estas acciones hacen parte de una estrategia global que ha sido implementada en varios países de América Latina (3,5).
En las fotos y videos que divulga McDonald’s, se pueden apreciar instalaciones que brindan un ambiente de esparcimiento agradable y acogedor a los niños enfermos. Aparentemente, esta es una “noble causa” que merece todo el respaldo por parte de la sociedad.
Detrás de esta historia se esconden, sin embargo, intereses oscuros de la industria de alimentos y bebidas ultra-procesados cuyo único objetivo es maximizar sus utilidades, mediante estrategias publicitarias que utilizan en forma irresponsable a la población infantil y desorientan a la opinión pública (5,6).
El consumo de alimentos y bebidas ultra-procesados está claramente vinculado con un mayor riesgo de aparición de obesidad, hipertensión arterial y otros padecimientos crónicos (7-11). Los estudios llevados a cabo por grupos de investigación internacionalmente reconocidos en el área de nutrición, como los liderados por los doctores Carlos Monteiro (Universidad de Sao Paulo), Simón Barquera (Instituto Nacional de Salud Pública de México),  Barry Popkin (Universidad de Carolina del Norte) y Kelly Brownell (Universidad de Yale), entre otros, han encontrado que los alimentos y bebidas ultra-procesados tienen en promedio, mayores niveles de sal, grasa saturada y azucares agregados (12-14).
Cuando los centros hospitalarios aceptan este tipo de tipo de respaldos, el único beneficiado es la industria de cadena de comidas rápidas y el gran perdedor la salud pública.
En primer término, es importante recordar que los niños y niñas que viven en países de altos ingresos comienzan a identificar la marca de un producto desde los 3 años de edad (15). Diversas investigaciones han encontrado que la población infantil menor de 8 años no tiene la madurez psicológica para entender que detrás de una estrategia publicitaria existe un interés comercial (15). Estos aspectos son muy apreciados por la industria, porque les permite incrementar la lealtad de marca (16). Cuando una niña juega en una sala Ronald McDonald está expuesta a la imagen de un personaje y al logo de una corporación, que claramente está vinculada con la mayor cadena de restaurantes de comida no saludable en el mundo. Esta relación es más notoria cuando se promociona la meta de consumir 56.000 Big Mac para construir la sala pediátrica.
Esta estrategia publicitaria promociona la venta y el consumo compulsivo de uno de los productos más emblemáticos y nocivos* de McDonald’s. Simultáneamente, le permite  presentar una imagen de supuesta responsabilidad social empresarial, generando una percepción pública favorable, lo cual propicia un contexto político y social adverso a cualquier forma de regulación de márquetin.
Adicionalmente, este tipo de alianzas puede desorientar a algunos sectores de la ciudadanía, debido a que algunas personas pueden asumir erróneamente, que si un hospital genera vínculos con McDonald’s, es porque sus productos no son nocivos para la salud.
Finalmente, con esta estrategia se pierden aliados para impulsar agendas de salud pública vinculadas con la promoción de una alimentación saludable. Las entidades hospitalarias que reciben apoyo de este tipo de industrias, están poco dispuestas a asumir una posición crítica e independiente. Invito a leer mi nota de blog titulada “Yo te apoyo y a cambio guardas silencio: Cómo la industria de alimentos y bebidas está fragmentando las agendas de salud pública en Colombia y América Latina”(http://www.haygatoencerrado.com/?p=75). En esta se describe como una institución tan prestigiosa como Save the Children interrumpió sus esfuerzos de abogacía para incrementar los impuestos a las bebidas gaseosas en Estados Unidos, en el momento en que decidió aceptar una millonaria donación de Pepsico (16).
En América Latina existen crecientes movimientos sociales que son críticos a la industria de alimentos y bebidas ultra-procesadas, entre los que se incluyen sectores de la sociedad civil, academia y algunos líderes de opinión (17-19). Las sociedades están ganando empoderamiento y entienden que las entidades públicas no deben tomar decisiones a espaldas de los ciudadanos.
Las alianzas público-privadas deben estar reguladas por estrictos códigos de ética que eviten conflictos de intereses y daños colaterales a la sociedad, en los que la población infantil puede resultar especialmente afectada. Sectores agrícolas locales que producen frutas, verduras y leguminosas podrían estar interesados en promocionar sus productos saludables en instituciones hospitalarias, beneficiando además, a un sector agrícola que requiere el apoyo de la sociedad y el estado.
La sala Ronald McDonald todavía no ha sido inaugurada en el Hospital General de Medellín. Las directivas de esta prestigiosa entidad pueden reconsiderar la alianza que han establecido con McDonald’s. Si lo hacen, marcarían un precedente muy importante en América Latina.

*El combo Big Mac incluye en Colombia una hamburguesa, una porción de papas fritas y un vaso de Coca Cola. Si se utiliza como referentes los datos reportados por McDonald’s y los estándares de la agencia de alimentos del Reino Unido, se obtiene el siguiente perfil: altos niveles de grasa saturada (hamburguesa),  altos niveles de sal (papas fritas), altos niveles de azucares agregados (Coca Cola) y niveles no recomendables de sal (hamburguesa). Mayores detalles en:  Lobstein T, Davies S. Defining and labelling ‘healthy’ and ‘unhealthy’ food. Public Health Nutrition. 2008; 12(3): 331–340.

Referencias
2) Fundación Casa Ronald McDonald de Colombia.http://www.casaronald.org/colombia/sp/quehacemos.html?id=quehac_sala
4) Fundación para la Infancia Ronald McDonald Chilehttp://www.fundacionronald.cl/chile/sp/
5) Gómez LF, Ibarra L, Lucumí D, Arango CM, Sepulveda A, Erazo V, Cadena Y, Parra D. Alimentación no saludable, inactividad física y obesidad en la población infantil colombiana: Un llamado urgente al estado y la sociedad civil para emprender acciones efectivas. Global Health Promotion. 2012 19: 87.http://www.fundacionfes.org/attachments/272_Art%C3%ADculo_GHP.pdf
6) Gómez LF, Jacoby E, Ibarra L, Lucumí D, Hernandez A, Parra D, Florindo A, Hallal P. Sponsorship of physical activity programs by the sweetened beverages industry: public health or public relations? Rev Saúde Pública. 2011;45(2)http://www.scielo.br/pdf/rsp/v45n2/en_2646.pdf
7) Vartanian LR, Schwartz MB, Brownell KD. Effects of soft drink consumption on nutrition and health: a systematic review and meta-analysis. Am J Public Health. 2007;97(4):667-75.
8) Malik VS, Hu FB. Sweeteners and Risk of Obesity and Type 2 Diabetes: The Role of Sugar-Sweetened Beverages. Curr Diab Rep. 2012
9) de Ruyter JC, Olthof MR, Seidell JC, Katan MB. A trial of sugar-free or sugar-sweetened beverages and body weight in children. N Engl J Med. 2012;367(15):1397-406.
10) Ebbeling CB, Feldman HA, Chomitz VR, Antonelli TA, Gortmaker SL, Osganian SK, Ludwig DS. A randomized trial of sugar-sweetened beverages and adolescent body. N Engl J Med. 2012;367(15):1407-16.
11) He FJLi JMacgregor GA. Effect of longer term modest salt reduction on blood pressure: Cochrane systematic review and meta-analysis of randomised trials.BMJ. 2013;346:f1325.
12) Monteiro CA, Levy RB, Claro RM, Castro IRR, Cannon G. Increasing consumption of ultra-processed foods and likely impact on human health: evidence from Brazil. Public Health Nutr.2011;14:5–13.
13) Popkin BM, Adair LS. Global nutrition transition and the pandemic of obesity in developing countries. Nutr Rev. 2012;70(1):3-21.
14) Roberto CAShivaram MMartinez OBoles CHarris JLBrownell KD. The Smart Choices front-of-package nutrition label. Influence on perceptions and intake of cereal.Appetite. 2012;58(2):651-7.
15) McGinnis JM, Gootman JA, Kraak VI (eds). Food Marketing to Children and Youth: Threat or  Opportunity? Committee on Food Marketing and the Diets of Children and Youth. Washington DC, USA:  National Academies Press; 2006. Disponible en:  http://www.nap.edu/catalog/11514.html
16) Newman W. Save the Children Breaks With Soda Tax effort. New York Times. 2010.http://www.nytimes.com/2010/12/15/business/15soda.html?_r=0.
17) Carlos Monteiro. World Public Health Nutrition association. http://wphna.org/our-members/carlos-monteiro/
18) Fabio Gomez. World Public Health Nutrition association. http://wphna.org/our-members/fabio-gomes/

19) El poder del consumidor. http://www.elpoderdelconsumidor.org/

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